El uso constante del cubrebocas conlleva cuidados especiales para el rostro, lavado constante, después de cada puesta o la aplicación de productos o remedios para que no broten granitos.

Las mascarillas ya sea caseras o con fórmulas especificas, dictadas por especialistas, son aliadas a esta causa; se puede utilizan utilizar sueros hidratantes después de lavar la cara para mantener la piel elástica y sin resequedad.

¿Qué tanto y en qué hora del día?

Lo ideal es colocar la mascarilla por la noche, dos veces por semana, “al lavar el rostro antes de dormirnos nuestros poros están preparados para absorber todo tipo de nutrientes. Una de las más benéficas para la piel es de miel con yogur natural, esta se prepara con una cucharada de yogur, una cucharada de miel de abeja y unas 5 gotitas de limón, se mezcla hasta tener una consistencia homogénea, se aplica y se deja reposar por 30 minutos. Retirar con agua tibia”, sugieren los especialistas del proyecto wellness, CryoMx.

“Algunas recomendaciones para cuidar la piel son: lavar el rostro por la mañana y la noche con el jabón adecuado para cada tipo de piel, utilizar cremas emolientes y no usar la misma que se usa en el cuerpo para la cara, usar un filtro solar adecuado, evitar productos irritantes, no aplicar remedios caseros y no maquillarse cuando se usará el cubrebocas”, menciona por su parte la doctora Selene Gutiérrez Mendoza, adscrita a la Clínica de Oncodermatología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

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