Sustituir el azúcar por la miel es una opción que a menudo se sugiere cuando se trata de llevar una vida más saludable. Pero, ¿cuáles son las diferencias entre los dos endulzantes y vale realmente la pena cambiar uno por otro?

La miel está compuesta principalmente de dos azúcares: fructosa y glucosa. También contiene agua y minerales como hierro, calcio, potasio y magnesio. Sin embargo, existen centenares de variedades de miel, lo que hace que la composición nutricional exacta de este alimento varíe según su origen.

El azúcar se compone también de glucosa y fructosa, las cuales se unen para formar sacarosa. No posee, sin embargo, vitaminas ni nutrientes.

La miel

Debido a que es más alta en fructosa que en glucosa, la miel es más dulce. Eso significa que se necesita menos cantidad de este producto para endulzar, comparado con el azúcar.

La miel cruda sin pasteurizar contiene trazas de polen, lo que puede ayudar a desensibilizar a las personas a este elemento y, por ende, disminuir las reacciones alérgicas.

Además, la miel contiene antioxidantes, muchos de los cuales se clasifican como flavonoides, unos nutrientes que poseen propiedades antiinflamatorias capaces de proporcionar algunos beneficios para la salud.

La miel tiene propiedades antimicrobianas por lo que puede ayudar a eliminar los gérmenes. También puede ayudar a aliviar la tos y el dolor de garganta.

En general, la miel se considera un alimento más natural, ya que se procesa menos que el azúcar. En muchos casos, no se procesa del todo.

Por otro lado, la miel puede ser peligrosa para la salud de los menores de un año. Esto se debe a que contiene esporas bacterianas que pueden causar botulismo en los bebés.

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El azúcar

El azúcar es una fuente de energía inmediata. Además, puede proporcionar una mejora casi instantánea en el estado de ánimo. Esto se debe a que activa el centro de placer de nuestro cerebro y provoca una liberación de dopamina, lo que produce una sensación de euforia inmediata.

Otro beneficio del azúcar es que se puede almacenar por largos períodos, además de encontrarse con facilidad y ser asequible.

¿Cuál debo elegir?

La miel puede tener una mejor reputación, pero tanto ella como el azúcar pueden tener efectos negativos en la salud cuando son consumidos en exceso.

Ambos son ricos en calorías, por lo que deben ingerirse con moderación. En última instancia, pueden colaborar para el aumento de peso. Podrían tener impactos negativos en la salud de los que padecen enfermedades cardíacas.

Para los diabéticos o aquellas personas que intentan controlar sus niveles de azúcar en la sangre, no existe una ventaja real en sustituir el azúcar por la miel, ya que ambos afectan este indicador.